11 Feb Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia – Entrevista a la Dra. Elisa Luengo
Cada 11 de febrero celebramos el Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia, una fecha para reconocer el talento femenino en el ámbito científico y recordar la importancia de fomentar vocaciones desde la infancia.
La ciencia está presente en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana, también en sectores como la panadería, donde el conocimiento permite mejorar procesos y productos sin perder la esencia tradicional.
Con motivo de este día, compartimos la entrevista a una científica que colabora en un proyecto de investigación aplicado a nuestro sector.
¡Bienvenida Elisa!
¿Qué momento de tu infancia crees que fue clave para despertar tu interés por la ciencia?
Desde que era pequeña me ha interesado saber el porqué de las cosas. Creo que ahí nace el interés por la ciencia. Para mí, la ciencia surge de la curiosidad por entender cómo funciona la naturaleza, pero no se queda solo en explicar: ese conocimiento nos permite intervenir de forma consciente, responsable y creativa para mejorar el mundo, desde lo más cotidiano hasta los grandes retos. Entender primero para poder mejorar después es, para mí, la esencia de hacer ciencia.
Pero si tengo que pensar en un momento concreto que lo represente, siempre recuerdo cuando hacía champús “todo en uno”, jaja. En mi casa mezclaba los champús que había para crear versiones supuestamente mejoradas: ¿por qué renunciar a la suavidad y al brillo cuando además tienes caspa? ¡A mis padres no les hacía ninguna gracia mis primeros inventos!
¿Cuáles han sido los mayores retos o barreras que has enfrentado en tu trayectoria científica y cómo los has superado?
El mayor reto ha sido aceptar que la ciencia es lenta y muchas veces frustrante. Experimentos que no salen, hipótesis que se caen, resultados ambiguos… y en un mundo cortoplacista, donde todo se mide rápido, es difícil asumirlo. Lo he superado apoyándome en el pensamiento crítico, en mi grupo de investigación y en entender que equivocarse no es fallar, sino generar información y avanzar poco a poco hacia soluciones más sólidas.
¿En qué proyecto estas trabajando ahora? (aquí el nuestro)
Ahora mismo estoy trabajando en un proyecto junto con Panishop para mejorar el proceso de elaboración del pan integrando tecnologías emergentes de procesado. La idea es entender muy bien qué ocurre en cada etapa del proceso, tanto a nivel físico como microbiológico, para aprovechar fenómenos físicos que nos permitan mejorar el producto y el proceso siguiendo la filosofía de Panishop, sin necesidad de usar aditivos. En el fondo, se trata de aplicar el conocimiento científico para hacer panes de mejor calidad, con procesos más estables y, al mismo tiempo, más naturales.
¿Cómo podría la ciencia ayudar al mundo de la panadería?
La ciencia puede ayudar en todos los aspectos de la panadería. Nos permite entender cómo funcionan los ingredientes y los procesos, desde la fermentación hasta la textura y el sabor del pan. Con ese conocimiento podemos mejorar la calidad, alargar la vida útil de los productos, hacer procesos más eficientes y reducir el uso de aditivos innecesarios. En definitiva, la ciencia nos da las herramientas para hacer panes más sabrosos, saludables y sostenibles, sin dejar de innovar ni de cuidar la tradición.
¿Qué consejo práctico le darías a una niña que ahora está empezando a interesarse por la ciencia?
Le diría que no deje de hacer preguntas y que se atreva a experimentar, aunque a veces las cosas no salgan como esperaba. Que observe todo con curiosidad y que no tenga miedo de equivocarse: en ciencia, equivocarse es parte del aprendizaje. Sobre todo, que cuestione las cosas y las mire desde un punto de vista crítico, sin dar nada por sentado. Y, al mismo tiempo, que disfrute de cada descubrimiento, por pequeño que sea, porque la curiosidad y la pasión son los motores que hacen que la ciencia sea divertida y poderosa.
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